Valencia es la tercera ciudad de España y la más relajada: un centro medieval, la llamativa Ciudad de las Artes y las Ciencias, nueve kilómetros de jardín en el antiguo cauce del río, playas largas y los arrozales donde nació la paella.
Valencia suele sorprender a quien llega esperando una Barcelona en pequeño. Es más tranquila, más soleada y más fácil de manejar, con un casco histórico que se recorre a pie, un frente marítimo con ambiente local y una de las culturas gastronómicas más personales de España. Tiene, además, una historia notable de reinvención: tras la gran riada de 1957 se desvió el río Turia, y su antiguo cauce se convirtió en un parque de nueve kilómetros que hoy une la ciudad medieval con la futurista Ciudad de las Artes y las Ciencias.
El carácter de la ciudad
En época musulmana la ciudad se llamaba Balansiya, y las acequias que todavía riegan la huerta que la rodea vienen de aquel tiempo. Cada jueves a mediodía, el Tribunal de las Aguas, un tribunal centenario que resuelve los conflictos de riego, se reúne en la puerta de los Apóstoles de la catedral; la UNESCO lo reconoce como patrimonio cultural inmaterial.
En Valencia se habla valenciano y castellano, y la ciudad tiene una vena festiva muy marcada que culmina cada marzo con las Fallas, cuando enormes monumentos satíricos ocupan las calles antes de arder la última noche.
Barrios que conviene conocer
Ciutat Vella. El corazón histórico, con la catedral, la plaza de la Virgen, la Lonja y el Mercado Central. Se camina con gusto y tiene mucho carácter.
El Carmen. El barrio residencial más antiguo dentro de la antigua muralla, conocido por su arte urbano, sus placitas y las torres de Serranos y de Quart, que custodiaban las puertas de la ciudad.
Ruzafa. Al sur del centro, una zona animada de cafeterías, panaderías y restaurantes, frecuentada tanto por viajeros jóvenes como por valencianos.
Ensanche y Pla del Remei. Calles elegantes con tiendas en torno a Colón y Jorge Juan, cómodas para compras y hoteles más tranquilos.
El Cabanyal y el frente marítimo. El antiguo barrio de pescadores, de fachadas de azulejo, junto a la playa de la Malvarrosa y su largo paseo de arrocerías.
Monumentos y por qué importan
La Ciudad de las Artes y las Ciencias, diseñada en gran parte por Santiago Calatrava, es una secuencia de edificios blancos y orgánicos rodeados de láminas de agua: museo de las ciencias, planetario y cine IMAX (L'Hemisfèric), palacio de las artes y el Oceanogràfic, un gran acuario cuyos túneles submarinos encantan a las familias. Aunque se entre solo en un edificio, el paseo por el conjunto merece la pena, sobre todo al atardecer.
El jardín del Turia atraviesa la ciudad a lo largo de unos nueve kilómetros, con carril bici, zonas deportivas, fuentes y el parque Gulliver, donde los niños trepan por la figura gigante del viajero.
La Lonja de la Seda es una obra maestra del gótico tardío construida para los mercaderes en el siglo XV, con columnas helicoidales que parecen palmeras. Es Patrimonio Mundial de la UNESCO.
La catedral mezcla románico, gótico y barroco y custodia un cáliz venerado como el Santo Grial. Desde lo alto del Micalet, su campanario, se obtiene la mejor vista del casco antiguo.
El Mercado Central es un edificio modernista de hierro y cristal, uno de los mayores mercados de abastos de Europa; por la mañana es cuando más vida tiene.
Gastronomía
Valencia es la cuna de la paella, y aquí la gente es exigente con ella. La paella valenciana tradicional lleva pollo, conejo, judía verde y garrofó, se cocina en una paellera ancha y poco profunda y se come a mediodía, no por la noche. En la costa son igual de populares las versiones de marisco y el arroz a banda. El mejor lugar para entender el arroz es la Albufera, una laguna de agua dulce y parque natural al sur de la ciudad, donde los restaurantes de El Palmar sirven paella junto a los arrozales.
No hay que irse sin probar la horchata de chufa, bien fría, con fartons. Si tienes restricciones alimentarias, pregunta por los ingredientes: pollo, conejo y marisco son lo más habitual, pero los caldos y grasas varían. Nuestra guía de España para viajeros musulmanes explica cómo comprobarlo.
Valencia con niños
Valencia es una de las mejores ciudades de España para viajar en familia. El Oceanogràfic, el museo de las ciencias, el parque Gulliver, el Bioparc (un zoo de inmersión centrado en hábitats africanos) y unas playas largas y de pendiente suave dan para varios días. Las distancias son cortas, el Turia ofrece sombra y espacio, y la brisa marina hace el verano más llevadero que en el interior. Más ideas en nuestra guía de España en familia.
¿Cuántos días?
- Dos días: casco antiguo y Mercado Central, Ciudad de las Artes y las Ciencias y una tarde junto al mar.
- Tres días: la Albufera con comida en El Palmar y paseo en barca al atardecer, más tiempo en el Turia.
- Cuatro días o más: un día en familia en el Oceanogràfic o el Bioparc, playa o escapadas a localidades cercanas.
Cómo combinar Valencia con el resto de España
Valencia queda entre Madrid, a menos de dos horas en alta velocidad, y Barcelona, a unas tres horas en tren, así que funciona como capítulo central de una ruta Madrid–Valencia–Barcelona. Para seguir hacia Andalucía, el avión suele ser más práctico. Consulta nuestra guía para moverse por España.
Cómo moverse
El casco antiguo se disfruta a pie, y el metro y el tranvía llegan al aeropuerto y a las playas. Entre el centro, la Ciudad de las Artes y la Albufera hay poca distancia en coche, pero el transporte público resulta incómodo; ahí un conductor privado marca la diferencia, sobre todo con niños o con calor.
Nuestro día en Valencia: Ciudad de las Artes y Albufera une lo futurista y lo tradicional en una jornada, y organizamos bajo petición traslados al aeropuerto y coche con conductor. Cuéntanos fechas e intereses en el planificador de viaje y el equipo te confirmará qué es posible.